Trabajadores de la empresa santafecina, Lácteos Verónica, salieron a denunciar que la compañía está al borde del cierre, al indicar que no paga sueldos desde diciembre, posee deudas millonarias con tamberos que le proveían leche y acumula cheques rechazados por más de $13 millones. Ante esta situación, hay al menos 700 familias que se encuentran en vilo.
Según detallaron los trabajadores, además del corte de suministro de agua y de los compromisos impagos que tiene la empresa con los proveedores, se les lleva adeudado los sueldos de enero, febrero y el medio aguinaldo de fin de año. Incluso, en septiembre del año pasado se acordó el pago en cuotas que nunca llegó a cumplirse.
“Hace dos meses que no cobramos, tampoco el aguinaldo ni las vacaciones, estamos en un limbo total y nadie nos da respuestas, estamos esperando que se resuelva algo, a nosotros nos gustaría estar trabajando”, señaló en declaraciones con AM750, Daniel Batista, encargado de mantenimiento en Lácteos Verónica.
En la misma línea, Ángel Villarruel, otro trabajador de la fábrica, relató entre lágrimas: “Tengo 60 años, a esta edad no me van a dar trabajo y con el agravante que el Gobierno quiere llevar la jubilación a los 70. Nos quieren matar. No es justo. Son delincuentes y que nos pongan en esta situación”.

La situación es de tal magnitud que, en la ciudad santafesina de Suardi, donde hay 70 puestos de trabajo en una las plantas de la empresa, el intendente local hizo gestiones para que la empresa provincial de energía no corte la luz y la plana pueda seguir produciendo.
También, la administración local de Suardi entregó bolsones de comida y bonos por $450 mil para paliar la situación de los trabajadores, mientras que en la planta de Lehman cortaron el suministro de agua por falta de pago y los empleados aseguran que ni siquiera hay papel higiénico en los baños.
En ese contexto, por estas horas, todo indicaría que la salida de esta situación crítica provendría de una venta de la empresa o de una asistencia financiera por parte de algún inversor, pero hasta el momento, son solo versiones, lo cual acrecienta el estado de incertidumbre de los 700 empleados que posee la firma.
Por su parte, los dueños de Lácteos Verónica y la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea (ATILRA) buscan un principio de acuerdo para destrabar la situación con diversos intentos en la Secretaría de Trabajo tanto provincial como nacional.
Los trabajadores de Lácteos Verónica exigen respuestas: “Estamos abandonados”
Ante este escenario, los empleados, ya sin ingresos ni labores por realizar, comenzaron a realizar marchas y asambleas en las puertas de las diferentes plantas de Lácteos Verónica, en busca de respuestas y cierta previsibilidad ante el acuciante panorama que están viviendo.
“No tenemos más producción y naturalmente no cobramos: el último depósito lo hicieron el 29 de enero, que fueron $ 70.000 y estos últimos días entregaron en total más o menos $57.000. Prácticamente nos dejaron, estamos abandonados”, comentó Ricardo Villarroel, trabajador de la planta de Lehmann con más de 35 años de antigüedad.
Otro empleado de Lácteos Verónica, que no quiso dar su nombre por cuestiones de seguridad, disparó: “Desde el 8 de diciembre que no cobramos un peso. Nos deben a algunos trabajadores parte de diciembre, todo enero, febrero y el medio aguinaldo y todas las cargas sociales. Las fábricas están vacías totalmente. Abandonadas, literalmente”.
“En cuanto al gremio, están cerrados en su cofradía, cuidándose ellos. Es muy poca la información que le pasan a los trabajadores. De la provincia, la semana pasada llegó una caja con ayuda alimentaria que no alcanza para una familia. Es lo único que tenemos hasta ahora los trabajadores“, completó el trabajador.

En tanto, otro trabajadores expresó: “Hoy ya están todos haciendo changas, tratando de rebuscarse el mango, porque ya hace tiempo que no tenemos para comer. Vivimos el día a día. Ya estamos tapados de deudas todos, la mayoría puso sus vehículos en venta. Hay compañeros no han podido pagar más el alquiler y se han ido a casa de familiares”.
Según comentó un integrante del cuerpo de delegados de la planta de Clason, la situación en esta planta es parecida a la de las otras dos, aunque ahora se agravó ya que la empresa discontinuó el transporte para llegar a la fábrica, teniendo en cuenta que está en el medio de la ruta 34.
“No sé si fue una estrategia o no (de la empresa), pero sacaron el colectivo. Ellos le deben a los productores, a nosotros, a los proveedores, y bueno, ahora se sumó también el transporte. Nosotros estábamos yendo para cuidar la fábrica, porque la planta se paró por completo: se paró la caldera, que es el corazón de la fábrica, el equipo de frío, todo”, afirmó un delegado de Lácteos Verónica.






