Este miércoles, un grupo de organizaciones ambientalistas junto a bloques de la oposición convocaron a una marcha frente al Congreso para rechazar las restricciones impuestas a la participación en la audiencia pública por la modificación de la Ley de Glaciares, tras la decisión de los legisladores libertarios de limitar la cantidad de oradores y de que la Justicia desestimara un amparo que buscaba ampliar ese espacio de debate.
De esta manera, la marcha se realiza esta tarde, en paralelo a que la Cámara de Diputados retome la actividad parlamentaria y de inicio a la primera de las dos audiencias públicas previstas por la Ley de Glaciares, en las que se escuchará a los primeros 100 expositores sobre un total de inscriptos que supera ampliamente las expectativas iniciales, lo que derivó en una organización que desde distintos sectores consideran restrictiva.
En efecto, la polémica se originó a partir de las decisiones adoptadas por las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Recursos Naturales, presididas por los diputados oficialistas, Nicolás Mayoraz y José Peluc, que establecieron que solo se admitirán 200 exposiciones, entre presenciales y virtuales, mientras que el resto de los inscriptos, que supera los 100.000, deberá enviar su participación en formato de video, lo que generó cuestionamientos por el alcance real de la instancia pública.
Asimismo, los diputados libertarios dispusieron limitaciones en el acceso al recinto donde se desarrollará la audiencia pública, ya que únicamente podrán ingresar los legisladores que integran las comisiones involucradas en la Ley de Glaciares junto a dos asesores por bloque, pese a que el reglamento habilita la participación de todos los diputados en este tipo de instancias, una decisión que fue interpretada por sectores opositores como un intento de acotar el debate.
Tras el rechazo judicial al recurso de amparo presentado por organizaciones ambientalistas que solicitaban la ampliación de la audiencia pública para garantizar la exposición de todos los inscriptos, esos mismos espacios, con el respaldo de distintos bloques opositores, resolvieron avanzar con una marcha en las inmediaciones del Congreso para visibilizar el reclamo y exigir condiciones más amplias de participación.

En ese marco, la diputada de Unión por la Patria, Teresa García, cuestionó las restricciones y sostuvo que desde el bloque que integra coinciden en que la audiencia pública debe recibir a todos los inscriptos. Al mismo tiempo, el legislador, Juan Grabois, remarcó la necesidad de garantizar la voz de los pueblos originarios en la discusión por la Ley de Glaciares, al señalar que “de los 15 representantes que se anotaron, UxP consiguió que entren 3″.
La convocatoria, prevista para las 17 horas frente al Congreso, propone una modalidad de marcha simbólica bajo la consigna “Traé tu silla o reposera y hagamos fila hasta que nos escuchen”, en una acción que busca representar la exclusión de miles de inscriptos y poner en evidencia lo que consideran una contradicción con el carácter participativo de una audiencia pública, al tiempo que desde la organización explicaron que la intención es permanecer en el lugar hasta obtener respuestas del oficialismo.
En tanto, la comitiva que impulsa la marcha estará está por representantes de comunidades mapuche, mapuche-tehuelche y diaguita provenientes de provincias como Neuquén, Río Negro, Chubut y Catamarca, junto a organizaciones campesinas y sectores de la economía popular como el Movimiento Campesino de Santiago del Estero y el MTE Rama Rural, que advierten que una eventual flexibilización de la Ley de Glaciares podría afectar reservas estratégicas de agua dulce y generar impactos ambientales, sociales y culturales.
En paralelo, desde el oficialismo sostienen la necesidad de avanzar con celeridad en el tratamiento legislativo y completar la instancia de audiencias para emitir dictamen y llevar el proyecto al recinto, en un escenario donde también se vincula la modificación de la ley con la posibilidad de habilitar inversiones en sectores como la minería, especialmente en áreas actualmente restringidas por su carácter periglacial, lo que incluye cambios técnicos en la definición de esas zonas y una revisión del inventario de glaciares, aspectos que profundizan el debate político y social en torno al alcance de la norma.
Qué dice la Ley de Glaciares sancionada en 2010 por el Congreso
La Ley de Glaciares sancionada en 2010 define como glaciar a toda masa de hielo, estable o que fluye lentamente, con o sin agua en su interior. Según la norma, en alta montaña el ambiente periglacial comprende áreas con suelos congelados que actúan como reguladores del recurso hídrico, y en media y baja montaña a las zonas con suelos saturados en hielo que también cumplen funciones de reserva del agua.

En tanto, el artículo 6 de la ley impide la exploración y explotación minera e hidrocarburífera, la instalación de industrias, la construcción de obras o infraestructura que pueda modificar la dinámica natural del hielo o la calidad del agua de los glaciares, así como el almacenamiento o manejo de sustancias tóxicas.
Al mismo tiempo, con el objetivo de individualizar todas las reservas hídricas existentes, la Ley de Glaciares creó el Inventario Nacional de Glaciares, que debe actualizarse cada 5 años como máximo, tarea que lleva adelante el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales, un organismo que depende del Conicet.
Por caso, de acuerdo al Inventario Nacional de Glaciares, en Argentina hay 16.968 cuerpos de hielo cuya superficie es cercana a los 8.484 kilómetros cuadrados, lo que equivale a 41 veces a la Ciudad de Buenos Aires. La inmensa mayoría se encuentra en la Cordillera de los Andes, mientras que solo 890 están en las Islas del Atlántico Sur.
Si bien el documento es de 2018 y la primera actualización se presentó en 2024, pero solo con datos de la región Andes Desérticos (Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja y el norte de San Juan), se espera que en el corto plazo se den a conocer los datos de la región Andes Central (sur de San Juan, Mendoza y norte de Neuquén).

No obstante, el inventario relevó solo glaciares mayores a una hectárea y, dentro del ambiente periglacial, únicamente a los glaciares de escombros, es decir, aquellos cuerpos de hielo cubiertos por fragmentos de roca, porque son los que pueden identificarse mediante imágenes satelitales y verificación en campo.






