“La variación del nivel general viene empujada por servicios regulados y fuerte variación estacional. El orden de variación viene dado por transporte (combustibles), educación (cuota de colegios), vivienda (agua y electricidad) y alimentos (carnes y verduras)”, señala el informe.
En lo que va del año acumula un 6,92% y en la medición interanual alcanza al 28,22%.
El estudio implica que unos pocos capítulos marcaron el ritmo inflacionario:
- Vivienda y servicios básicos (3,20%) fue uno de los principales motores. Aquí impactan fuertemente aumentos en servicios regulados como agua (+40%) y electricidad (+10%), lo que marca un claro componente de ajuste tarifario.
- Transporte y comunicaciones (6,69%) lidera las subas, impulsado principalmente por combustibles (+15,6%), un factor clave que además tiene efectos indirectos sobre otros precios.
- Educación (5,80%) muestra un aumento estacional típico del inicio del ciclo lectivo.
- Alimentos y bebidas (1,71%), aunque más moderados, sigue siendo relevante por su peso en la canasta. Se observan subas en productos procesados y proteínas.
En contrapartida, Equipamiento del hogar (-0,10%) y esparcimiento (-0,18%) actuaron como anclas, moderando parcialmente el índice general.
Además, se destacan aumentos más moderados pero extendidos en alimentos como fiambres, carnes, aceites, café y bebidas con subas entre 3% y 5%.







