Durante su alocución, el jefe comunal destacó que el concepto de Nación se construye a partir de los lazos comunitarios.
“Claramente la felicidad de la patria no es posible sino en la realización y sino en la felicidad colectiva”, afirmó.
En este sentido, remarcó que los vínculos que nos unen van más allá de lo jurídico y lo histórico, ya que son “lazos fundamentalmente afectivos que tienen que ver en el respeto y en poner el centro siempre a la persona”.
Para lograr este objetivo, subrayó que “es necesario despojarse de individualidades” para poder edificar un destino en común.
El intendente hizo un fuerte y sentido pedido de empatía social, instando a la comunidad a no dar la espalda a las desigualdades.
“Es necesario no mirar para otro lado”, aseveró, citando al Papa Francisco, quien definía a los que más sufren como “la llaga abierta de la patria”.
“Tenemos la urgencia y la obligación como sociedad y como Estado de atender y cobijar a los más necesitados. A aquellas personas que amanecieron con frío en la ciudad, las que no tienen garantizado un plato de comida en la mesa o quienes están enfermos y sufren la incertidumbre de no acceder a sus tratamientos; a los jubilados, ciudadanos plenos de derechos que requieren reivindicación, atención y el respeto y lugar que merecen por parte del Estado tras toda una vida de transitar, y a los jóvenes que hoy, por falta de oportunidades y de acompañamiento, se encuentran vulnerables frente al consumo o ante organizaciones que intentan llevarlos por un mal camino”.
Reafirmando los ideales de los patriotas de 1810, el mandatario subrayó que el sueño de la libertad genuina y sostenida en el tiempo requiere de bases materiales concretas. Señaló que esa libertad sólo puede realizarse “cuando cualquier ser, cuando cualquier persona se pueda educar, pueda acceder a la salud y pueda acceder al trabajo”.
La construcción de este bien común y de un hogar para la diversidad se logra reafirmando el diálogo, la tolerancia, el consenso y apoyándose en valores inquebrantables “como el amor, la fe y la esperanza”.
Para finalizar, el intendente se refirió al contexto local, definiendo a Bahía Blanca como “nuestra patria dentro de la patria”. Resaltó el carácter profundamente solidario que la ciudad ha demostrado ante las recientes adversidades y apeló a la misericordia y al perdón como motores para salir adelante.
De cara a los próximos desafíos, Susbielles enfatizó el escenario que se abre para el distrito: “Estamos en un momento importante para Bahía, en un momento que están llegando inversiones que esperamos hace décadas”. Por ello, convocó a todo el arco político y dirigencial a unir esfuerzos para que esta coyuntura se transforme “en movimiento económico, en trabajo, y fundamentalmente generar los mecanismos que permitan añorar y generar un futuro mejor para todas las generaciones en la ciudad”.










