La relación entre el Poder Ejecutivo y la vicepresidencia sumó un nuevo capítulo de máxima tensión institucional y política. En las últimas horas, Victoria Villarruel utilizó sus redes sociales para responder con extrema dureza a un movimiento virtual del presidente Javier Milei, dejando al descubierto, una vez más, la profunda interna que atraviesa a la administración libertaria.
El detonante del cruce fue una captura de pantalla viralizada por distintos usuarios, la cual evidenciaba que el mandatario nacional había hecho un reposteo a una publicación de la diputada Lilia Lemoine. En dicho posteo, la legisladora afirmaba, a grandes rasgos, que era la diputada Marcela Pagano quien supuestamente le redactaba los tuits a la presidenta del Senado.
La furia de Victoria Villarruel y cuestionamientos a la salud mental de Javier Milei
Lejos de dejar pasar el episodio, Villarruel salió al cruce de manera frontal a través de un hilo en su cuenta oficial, donde no ahorró críticas directas hacia la figura presidencial y expuso su preocupación por el rumbo del vínculo político.
«¿Esta locura galopante la retwitteo el Presidente? Parece contagioso el delirio», disparó en un primer tramo.
Inmediatamente después, la presidenta del Senado profundizó sus cuestionamientos con un mensaje de fuerte tenor sobre el estado del mandatario y las dinámicas de hostigamiento digital que se promueven desde el propio oficialismo.
«Me preocupa profundamente que el presidente de la Nación replique insensateces e inventos. Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior», indicó Villarruel.
Este nuevo cruce público profundiza el distanciamiento entre el Presidente y su compañera de fórmula, un vínculo que desde hace tiempo transita carriles de fría convivencia institucional. La decisión de la vicepresidenta de confrontar de manera tan abierta expone que las diferencias en la toma de decisiones y las operaciones del ecosistema digital libertario ya no se dirimen en reserva, sino que se transforman en una pelea descarnada a la vista de toda la opinión pública.








