Tarifas en el Presupuesto 2027: el Gobierno proyecta que los usuarios paguen casi el 100% del costo mayorista de la energía
El Presupuesto 2027 prevé que los usuarios paguen el 99,75% del costo mayorista de la electricidad, aunque mantiene una cobertura menor para los hogares subsidiados. En gas, el esquema sigue apoyado en subsidios focalizados, garrafas y Zona Fría.

El Presupuesto 2027 deja una señal concreta para las tarifas de energía: el Gobierno quiere que la electricidad quede mucho más cerca de su costo real, pero sin eliminar por completo los subsidios. El proyecto enviado al Congreso prevé que el 99,75% del costo mayorista eléctrico sea cubierto por la tarifa que pagan los usuarios, mientras mantiene una asistencia diferenciada para los hogares incluidos en el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF).

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El dato es relevante porque muestra hacia dónde apunta la política tarifaria para el próximo año. En el caso de los usuarios residenciales sin subsidio, el Presupuesto proyecta una cobertura del 94,62% del costo de generación. Para los residenciales beneficiarios del SEF, la cobertura baja al 64,27%.

La diferencia marca el nuevo equilibrio que busca Economía: menos subsidio generalizado, más tarifa sobre el costo y una ayuda concentrada en los hogares considerados vulnerables. No desaparece la asistencia estatal, pero queda más focalizada.

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La luz, más cerca del costo pleno

La meta de cobertura del 99,75% no implica que todos los usuarios paguen lo mismo. El propio esquema distingue entre residenciales con y sin subsidio. Pero sí plantea que, en promedio, el sistema eléctrico debería depender mucho menos de transferencias para cubrir sus costos mayoristas.

Aun así, CAMMESA seguirá teniendo un lugar central en el Presupuesto. El programa de Formulación y Ejecución de la Política de Energía Eléctrica tendrá $3.177.949 millones, de los cuales $3.079.314 millones corresponden a Sustentabilidad del Mercado Eléctrico. Esa partida está destinada a cubrir los costos del Mercado Eléctrico Mayorista que no sean absorbidos por las tarifas.

La convivencia de ambos datos resume la lógica oficial: tarifas más altas en relación con el costo, pero todavía con una masa importante de recursos públicos para sostener el funcionamiento del sistema.

El Presupuesto también fija una meta física: subsidiar 118.165.250 MWh durante 2027. Es decir, el esquema de asistencia eléctrica continuará activo, aunque bajo una cobertura más acotada que en años de subsidios generalizados.

Subsidios focalizados para electricidad y gas

El SEF seguirá siendo la herramienta principal para ordenar la asistencia energética. Según el proyecto, el Gobierno prevé atender durante 2027 a 8,8 millones de usuarios de electricidad, 5,2 millones de usuarios de gas por redes y 3 millones de usuarios de gas envasado.

El cambio no es menor. El Presupuesto confirma que la segmentación por ingresos deja lugar a un esquema más concentrado en consumos considerados indispensables. En los hechos, el Estado seguirá subsidiando, pero con un diseño que busca limitar el universo alcanzado.

En gas, la asistencia aparece repartida en varias partidas. El programa de hidrocarburos incluye $955.802 millones para subsidios a la demanda, dentro de los cuales se destacan $791.553 millones para el Subsidio Energético Focalizado de garrafas y $163.793 millones para la Compensación Tarifaria de Zona Fría.

La garrafa queda así como uno de los principales componentes de la asistencia a los hogares sin acceso al gas natural por redes. La Zona Fría, a su vez, conserva peso fiscal dentro del esquema, aun en medio de la discusión política por su alcance.

Gas: demanda, oferta y producción

El Presupuesto no se limita a subsidiar usuarios. En hidrocarburos también sostiene asistencia a la oferta. El programa prevé $245.914 millones para subsidios a la oferta de hidrocarburos, bajo el estímulo a la producción de gas natural.

Además, contempla la continuidad del Plan de Reaseguro y Potenciación de la Producción Federal de Hidrocarburos, orientado al autoabastecimiento interno, las exportaciones, la sustitución de importaciones y la expansión del sistema de transporte. Para 2027 se proyectan 7.425,4 millones de metros cúbicos subsidiados bajo ese esquema.

El objetivo es doble: sostener parte de la oferta de gas y, al mismo tiempo, reducir la dependencia de importaciones. En el Presupuesto, ese punto aparece vinculado a todas las cuencas hidrocarburíferas y no solamente a Vaca Muerta.

Por fuera de esas partidas, el Fondo Fiduciario para Subsidios de Consumos Residenciales de Gas prevé $1.014.893,2 millones en transferencias corrientes. El destino será financiar compensaciones tarifarias sobre consumos domiciliarios de gas natural y gas licuado de petróleo.

El costo político de ordenar tarifas

La hoja de ruta que surge del Presupuesto es clara: electricidad más cerca del costo pleno, subsidios concentrados y continuidad de la asistencia en gas, garrafas y Zona Fría.

El punto sensible será el traslado a las facturas. Para las cuentas públicas, reducir la brecha entre tarifa y costo ayuda a bajar la necesidad de transferencias. Para los hogares, en cambio, implica que una parte mayor del gasto energético quede dentro del presupuesto familiar.

El Gobierno intenta presentar ese movimiento como una normalización del sistema, después de años de tarifas atrasadas y subsidios extendidos. Pero el propio Presupuesto muestra que el ajuste no es total ni inmediato: CAMMESA, el SEF, las garrafas, la Zona Fría y los estímulos al gas seguirán demandando recursos relevantes.

La discusión tarifaria de 2027 pasará por ese equilibrio. Cuánto pagan los usuarios, cuánto absorbe el Estado y cuánto margen queda para sostener la desaceleración de la inflación sin volver a atrasar precios regulados.

 

 

 

Matías Ortega

Ambito

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