El Embalse Paso de las Piedras registró una reducción superior al 90% en las concentraciones de cianobacterias y microcistinas durante una prueba piloto que evaluó la aplicación de una tecnología para controlar las floraciones de estos microorganismos. Los resultados fueron presentados tras nueve meses de seguimiento y monitoreo del cuerpo de agua.
La experiencia fue desarrollada de manera conjunta por Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA), la Autoridad del Agua y la Universidad Nacional del Sur (UNS), a través de su Departamento de Ingeniería Química y la Planta Piloto de Ingeniería Química (UNS-CONICET). El proyecto incorporó una tecnología desarrollada por la empresa canadiense EM Fluids y contó con el apoyo de la Fundación de la UNS.
Como parte de la evaluación, se instalaron nueve dispositivos en distintos sectores del embalse, cuyo funcionamiento fue acompañado por un programa integral de monitoreo para analizar la evolución de las cianobacterias, las toxinas y las condiciones fisicoquímicas del agua.
Cambios en las condiciones del agua
Además de la disminución de las concentraciones de cianobacterias y microcistinas, los especialistas identificaron modificaciones en distintas variables fisicoquímicas del embalse. Entre los principales resultados se destacó un descenso sostenido del pH, el mantenimiento de condiciones aeróbicas y oxidativas durante el día y la noche, y evidencias de una mayor nitrificación.
Según explicaron los profesionales que participaron del estudio, estos cambios reflejan una modificación de las condiciones del sistema que podría contribuir a generar un ambiente menos favorable para el desarrollo de floraciones persistentes de cianobacterias.
Asimismo, durante el período evaluado no se registraron inconvenientes en el proceso de potabilización asociados a las floraciones de estos microorganismos.
Las cianobacterias son bacterias capaces de realizar fotosíntesis que habitan principalmente en ambientes acuáticos. Bajo determinadas condiciones ambientales pueden multiplicarse rápidamente y generar floraciones visibles en la superficie del agua. Algunas especies producen toxinas, como las microcistinas, que representan un riesgo para la salud humana y animal si el agua contaminada no recibe un tratamiento adecuado.
La importancia del monitoreo sostenido
Pese a los resultados favorables, los responsables del trabajo remarcaron que la complejidad del ecosistema exige mantener un seguimiento sistemático para comprender la evolución de estos microorganismos y anticipar posibles episodios de floración.
“Más allá de los resultados obtenidos, que son muy favorables, la experiencia puso de relieve la importancia de contar con programas de monitoreo sistemático y sostenido de los cuerpos de agua, especialmente cuando se trata de fuentes destinadas al abastecimiento de agua potable”, señaló la doctora Vanina Estrada, una de las responsables del estudio.
La especialista explicó que la presencia y evolución de las cianobacterias no dependen de un único factor, sino de la interacción entre diferentes variables, como la disponibilidad de nutrientes, la temperatura, las condiciones fisicoquímicas, la dinámica del agua y las relaciones entre los organismos que habitan el embalse.
En ese sentido, los investigadores destacaron la necesidad de continuar estudiando la evolución del fitoplancton y las toxinas, las condiciones fisicoquímicas del agua, la respuesta de la cadena trófica y la dinámica de los nutrientes.
Junto a Estrada, participaron del monitoreo Fernando Ramos, Amira Siniscalchi, Pamela Mendioroz y Laura Fritz.
Una fuente estratégica para la región
El Embalse Paso de las Piedras integra la cuenca del río Sauce Grande y cumple un papel central en el abastecimiento de agua potable de distintas localidades de la región, entre ellas Bahía Blanca y Coronel Rosales.
Por ese motivo, conocer la evolución de la calidad del agua y contar con información confiable sobre el funcionamiento del ecosistema constituye una prioridad tanto ambiental y científica como social.
En ese contexto, la experiencia con los dispositivos instalados en el embalse y el programa de monitoreo asociado constituye un ejemplo de articulación entre organismos públicos, el sistema científico y el sector tecnológico para abordar una problemática que impacta directamente en la comunidad.
Los resultados de la prueba piloto representan un avance alentador en el control de las floraciones de cianobacterias, aunque los especialistas subrayaron que será fundamental sostener los estudios a lo largo del tiempo para evaluar la evolución del sistema y determinar el alcance de los cambios observados.






