La ciudad bonaerense de Bahía Blanca se encamina a convertirse en un punto clave para el procesamiento y exportación de hidrocarburos, luego de que la empresa Transportadora de Gas del Sur (TGS) anunciara un proyecto de inversión de 3.000 millones de dólares que conectará la cuenca de Vaca Muerta con el polo petroquímico bahiense, mediante una nueva infraestructura destinada al transporte, procesamiento y exportación de líquidos derivados del gas natural.
Es preciso mencionar que, la iniciativa fue presentada por las autoridades de la empresa Transportadora de Gas del Sur durante la Argentina Week que encabezó el presidente Javier Milei en la ciudad de Nueva York, y marca uno de los desarrollos más ambiciosos en materia energética de las últimas décadas en el país y Bahía Blanca, que en 2024 perdió tras una disputa con Nación una mega inversión de YPF-Petronas, la petrolera Tecpetrol, que iba a instalar en la ciudad una planta de Gas Natural Licuado (GNL).
En tanto, el nuevo proyecto contempla la construcción de un poliducto de 573 kilómetros que permitirá conectar la planta de Tratayén con el complejo industrial de Bahía Blanca, lo que habilitará el transporte de líquidos derivados del gas natural hasta instalaciones especialmente diseñadas para su procesamiento y almacenamiento. La iniciativa prevé levantar una nueva planta de fraccionamiento con una capacidad anual estimada en 2,7 millones de toneladas, además de una terminal marítima especializada en Puerto Galván que contará con infraestructura para la exportación de distintos tipos de líquidos como C3, C4 y C5+, productos derivados que son altamente demandados en los mercados internacionales.
Según los detalles técnicos difundidos sobre el desarrollo, la planta de fraccionamiento proyectada tendrá una capacidad de procesamiento de aproximadamente 90.000 barriles diarios, lo que permitirá separar y acondicionar los distintos componentes del gas natural que llegan desde los yacimientos de la cuenca neuquina, mientras que las instalaciones portuarias previstas incluirán tanques de almacenamiento de gran escala para productos específicos, entre ellos depósitos de propano con una capacidad de 100.000 metros cúbicos y de butano con capacidad para 70.000 metros cúbicos, además de brazos de carga especialmente diseñados para el despacho de productos refrigerados hacia buques exportadores.
Por caso, el desarrollo tendrá un fuerte impacto en la logística portuaria y en el movimiento de cargas del complejo industrial de Bahía Blanca, ya que se estima que el proyecto movilizará cerca de tres millones de toneladas anuales de productos derivados del gas natural, un volumen que representa más del 15% del total de cargas que actualmente se registran en el área portuaria de Ingeniero White y Puerto Galván, lo que refuerza la importancia estratégica de la ciudad dentro del entramado energético nacional y su rol creciente como punto de salida de los recursos provenientes de Vaca Muerta.

Es preciso destacar que, el anuncio de la planta de GNL para Bahía Blanca fue acompañado por autoridades nacionales y locales, entre ellas el ministro de Economía, Luis Caputo, que destacó la relevancia de este tipo de iniciativas para la economía argentina y remarcó que las “inversiones vinculadas al sector energético pueden convertirse en uno de los motores de crecimiento del país”. En ese sentido, el funcionario sostuvo que proyectos de esta magnitud son los que permiten impulsar el desarrollo productivo, ampliar las exportaciones y generar nuevas oportunidades para la economía nacional en el mercado energético internacional.
Por su parte, desde el Gobierno municipal, el intendente de Bahía Blanca, Federico Susbielles, celebró el anuncio de TGS y subrayó la importancia estratégica de la ciudad dentro de la cadena productiva vinculada a Vaca Muerta, al señalar que el distrito se consolida como el punto natural de salida para los recursos energéticos de la cuenca neuquina. Según expresó el jefe comunal, la infraestructura portuaria y logística existente en la región permite agregar valor a la producción y acelerar los tiempos necesarios para que esos recursos lleguen a los mercados internacionales, lo que se considera clave para el desarrollo económico del país.
De acuerdo a los detalles conocidos, la ejecución de la planta de GNL en Bahía Blanca se desarrollará a lo largo de 45 meses y abarcará obras en distintas provincias argentinas, entre ellas Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires, ya que el trazado del poliducto y las instalaciones complementarias atravesarán parte del territorio de esos distritos. Además, se estima que el proyecto generará alrededor de 4.000 puestos de trabajo directos durante su construcción y unos 15.000 empleos indirectos vinculados a las distintas actividades económicas que se desarrollarán alrededor de la obra.
El plan cuenta también con el respaldo de los accionistas de TGS, entre ellos el empresario Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía, que destacó que se trata del “mayor desarrollo de procesamiento de líquidos de gas natural realizado en más de 25 años en la Argentina”. Es que, de acuerdo con estimaciones de la compañía, una vez en funcionamiento, la planta de GNL permitirá generar exportaciones superiores a los 2.000 millones de dólares anuales desde Bahía Blanca, lo que reforzará el posicionamiento del país como proveedor energético en la región y consolidará a la ciudad como un nodo central dentro de la infraestructura energética nacional.
Planta de GNL: la pelea que Bahía Blanca perdió con Punta Colorada
En julio de 2024, las empresas YPF y Petronas, encargadas de llevar a cabo la megainversión de entre 30 mil y 50 mil millones de dólares para la construcción de la planta de GNL que iba a permitir la exportación de la producción de Vaca Muerta, anunciaron que finalmente eligieron para desarrollar al proyecto el puerto de Punta Colorada, en Río Negro, por sobre el municipio bonaerense de Bahía Blanca.

Tras un estudio encargado por YPF a una consultora internacional, la elección que primó en la empresa petrolera de mayoría estatal fue instalar la planta en Río Negro, por sobre la propuesta inicial de construirla en Bahía Blanca. De ese modo, el gobernador rionegrino Alberto Weretilneck le ganó la pulseada al mandatario provincial Axel Kicillof.
En ese entonces, las autoridades de ambas petroleras dieron a entender que el municipio de Sierra Grande, en la provincia gobernada por Weretilneck, presentaba mejores condiciones económicas que la gestionada por Kicillof, más allá de que el territorio bonaerense no adhirió al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
Sin embargo, la aclaración de YPF y Petronas llegó luego de que el presidente Javier Milei afirmara que Kicillof “perdió la planta de GNL para poder exportar el gas de Vaca Muerta por no sumarse a los beneficios del RIGI”, a lo que el líder de Unión por la Patria respondió que la decisión de las empresas fue para “cumplir el capricho” de Casa Rosada.
“Los directores de YPF son funcionarios del presidente Milei, que tomaron decisiones dictadas por el presidente Milei. Estamos ante un hecho de enorme gravedad e irresponsabilidad. Por cuestiones ideológicas está poniendo en riesgo un proyecto que tiene diez años. La posición del presidente es totalmente falsa”, expresó Kicillof sobre la megainversión de entre 50 mil y 30 mil millones de dólares que se iba a realizar en la provincia de Buenos Aires.

En la otra punta de la Provincia, el intendente de Bahía Blanca, Federico Susbielles, agregó que el “proceso de toma de decisiones estuvo claramente alterado por la política y las decisiones que tomó el Gobierno nacional en los últimos meses”, y recordó que el municipio “sobrecumplió” los pedidos de YPF y Petronas, desde el momento en el que las petroleras decidieron radicar la planta de GNL en la localidad y reservar las 1.500 hectáreas en el Puerto local.
Sin embargo, en septiembre de ese mismo año, se conoció que las autoridades de la empresa Petronas, que se había aliado con la compañía estatal YPF para construir la planta de GNL, evaluaba la posibilidad de retirar la inversión del megaproyecto que se iba a emplazar en la provincia de Río Negro.
Entre otras cosas, el inesperado giro de Petronas se debía a que los malayos tenían “extremas dudas sobre las cuestiones de la macroeconomía” que primaba durante el primer año de gestión de Milei. No obstante, también los habría espantado la grieta que se generó entre los políticos argentinos por la locación de la planta de GNL, que en principio estaba pensada para Bahía Blanca.






