Cuáles son los destinos más elegidos por los pasajeros de Aerolíneas Argentinas
Estos niveles de operación se enmarcan en la estrategia de la compañía de optimizar su red y acompañar la demanda en períodos de alta estacionalidad, reforzando su rol como actor clave en la conectividad aérea nacional e internacional.
Calendario 2026: Javier Milei apagó el feriado del lunes 23 de marzo y lo sesgó a un grupo de privilegiados
Llega el lunes 23 de marzo, la fecha estipulada en el calendario como un «puente» con fines turísticos en la antesala del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia (martes 24). Sin embargo, la letra chica de la normativa oficial sentencia: el lunes no será un feriado nacional, sino un «día no laborable».
Esta diferencia técnica y legal impulsada desde el Ejecutivo implica que el fin de semana XXL quedará restringido a un sector específico de la población, principalmente a la administración pública, bancos y seguros, mientras que el grueso de los empleados del sector privado deberá presentarse a sus puestos como cualquier otro día de la semana.
¿Cuál es la diferencia legal y cómo impacta en el bolsillo?
La clave para entender por qué este lunes 23 beneficia solo a algunos reside en la Ley de Contrato de Trabajo (Ley 20.744) y la Ley 27.399, que marcan una línea clara entre ambas definiciones:
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Día no laborable (lunes 23 de marzo): La decisión de otorgar el día libre recae pura y exclusivamente en el empleador. Si la empresa decide que se trabaja, el empleado tiene la obligación de asistir y percibirá su salario normal, sin ningún tipo de recargo o adicional.
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Feriado Nacional (martes 24 de marzo): Es un día de descanso obligatorio estipulado por ley. Si por la naturaleza de la actividad el empleado debe prestar servicios, tiene el derecho legal a cobrar el doble de su salario habitual por esa jornada.
Un fin de semana largo «a medias»
Bajo este esquema, la categorización del 23 de marzo como un «día no laborable con fines turísticos» apaga la ilusión de un descanso generalizado. Al dejar la potestad en manos del sector privado (que en su gran mayoría opta por mantener sus puertas abiertas para no perder un día de producción o ventas), el Gobierno sesgó el beneficio del turismo y el descanso a un grupo reducido de trabajadores amparados por normativas estatales o convenios específicos.






