En las últimas horas, el Gobierno nacional de Javier Milei dispuso la derogación de una norma vigente desde 2012 que restringía el acceso a patentes de medicamentos, a través de una resolución conjunta impulsada por los ministerios de Salud y Economía junto al Instituto Nacional de la Propiedad Intelectual, con una medida que apunta a facilitar la inscripción de nuevos fármacos en el país y que, a su vez, representa un paso relevante en el marco de las negociaciones comerciales con Estados Unidos.
Es preciso mencionar que, la decisión se formalizó mediante la resolución conjunta 1/2026, publicada en el Boletín Oficial, y se inscribe dentro de un cambio más amplio en el sistema de propiedad intelectual aplicado al sector farmacéutico, con el objetivo de alinear la normativa local a estándares internacionales y remover obstáculos que, según el Gobierno, dificultaban el desarrollo y la llegada de nuevas terapias al mercado argentino.
En ese sentido, desde el Ejecutivo de Milei señalaron que la normativa de 2012 derogada este miércoles imponía limitaciones que hacían complejo, e incluso en algunos casos imposible, obtener patentes de medicamentos en el país, lo que impactaba tanto en la protección de la propiedad intelectual como en los tiempos de acceso a innovaciones en materia de salud, y, a su entender, generaba demoras en la disponibilidad de tratamientos.
La medida también se vincula con compromisos asumidos en el plano internacional, particularmente en relación con reglas de la Organización Mundial del Comercio, en un contexto en el que el sistema de patentes había sido señalado como un punto de tensión en la relación bilateral con Estados Unidos, donde desde hace tiempo se observaban cuestionamientos a las restricciones vigentes en Argentina.
En tanto, uno de los principales impulsores de la iniciativa, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, destacó públicamente la decisión al afirmar que “representa una mejora sustancial en el respeto de los derechos de propiedad intelectual”, y sostuvo que la modificación normativa permitirá revertir un esquema que, en su visión, desincentivaba la innovación y limitaba el ingreso de nuevas tecnologías médicas.

Asimismo, el ministro de Milei explicó que, con la implementación de este cambio en el sistema de patentes de medicamentos, el país se alinea con los estándares que aplican sus socios comerciales, entre ellos Estados Unidos, lo que podría tener efectos en la apertura de mercados para la industria farmacéutica local, al tiempo que se espera que la normalización del sistema contribuya a mejorar las condiciones de intercambio en ese sector.
En términos operativos, la resolución establece que el Instituto Nacional de la Propiedad Intelectual analizará cada solicitud de patente de manera individual, eliminando restricciones adicionales que no se aplican en otros países, lo que introduce un criterio de evaluación “más flexible y adaptado a las prácticas internacionales”, en línea con el objetivo del Gobierno de agilizar los procesos administrativos.
Por último, el Gobierno aclaró que la derogación de la norma tendrá efectos hacia adelante, es decir, que no afectará a los productos farmacéuticos que ya se encuentran en el mercado, los cuales continuarán comercializándose sin modificaciones ni nuevas obligaciones, lo que busca brindar previsibilidad al sector mientras se implementa el nuevo esquema regulatorio.
El Gobierno destacó los beneficios de la nueva política de patentes de medicamentos
Es preciso mencionar que, Sturzenegger detalló una serie de “beneficios” asociados a la modernización del régimen de propiedad intelectual aplicado al sistema de patentes de medicamentos, y señaló que su implementación permitirá acelerar la llegada al país de “más y mejores medicamentos”, así como de terapias innovadoras que actualmente enfrentaban demoras por las restricciones normativas vigentes hasta ahora.

En esa línea, el ministro de Milei sostuvo que una mayor seguridad jurídica en materia de patentes “constituye un factor clave para incentivar la inversión en salud, tanto en investigación y desarrollo como en producción farmacéutica”, lo que, a su entender, no solo favorecerá el avance tecnológico sino que también tendrá impacto en la generación de empleo dentro de un sector considerado estratégico para la economía.
Asimismo, desde la cartera que lidera Sturzenegger enfatizaron que la adecuación del sistema local a estándares internacionales contribuirá a mejorar la inserción de Argentina en las cadenas globales de innovación, lo que, eventualmente, facilitaría la vinculación con otros mercados y promovería una mayor integración con los principales actores de la industria farmacéutica a nivel mundial.
Por último, desde la cartera de Desregulación y Transformación del Estado aclararon que los medicamentos actualmente disponibles en el país no se verán afectados por la medida, por lo que continuarán en el mercado sin riesgo de retiro ni modificaciones, al tiempo que subrayaron que, en el largo plazo, un sistema moderno de propiedad intelectual favorecerá un ecosistema de mayor competencia, orientado tanto a estimular la innovación como a fortalecer la producción local.






