Ese mensaje bastó para confirmar que los equipos directivos ya tenían en su poder datos alarmantes y que se optó por la vía más prudente: desactivar por completo el funcionamiento cotidiano de la institución.
En la misma línea, el remitente advertía: “Voy a ir armado este viernes a una de las sedes con los rifles de asalto que ven en la foto para asesinar a tanta gente como sea posible”. Y concluía con un mensaje final que reforzaba su voluntad homicida: “Ya está todo decidido y no hay vuelta atrás, no va a quedar ni uno solo vivo, todos nos vamor a ir con el diablo”.
La mención a Asmodeus 764 no pasó inadvertida: se trata de un seudónimo que en las últimas semanas ya había aparecido en otro episodio similar que afectó a la Universidad Nacional de Tres de Febrero.








