El Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) declararon un “riesgo extremo de incendios” en gran parte del territorio argentino, incluyendo a la provincia de Buenos Aires. La advertencia se da en un contexto de condiciones climáticas adversas, con altas temperaturas, baja humedad y vientos intensos, factores que favorecen la rápida propagación del fuego.
Según los organismos oficiales, un total de 16 provincias se encuentran bajo el máximo nivel de alerta, entre ellas Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, La Pampa, Entre Ríos, Corrientes, Mendoza, San Luis, La Rioja, Tucumán, Santiago del Estero, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. El mapa difundido por el SMN muestra a casi toda la franja central y sur del país bajo la categoría “extremo”.
En el caso bonaerense, más de la mitad del territorio aparece marcado con riesgo extremo, mientras que el resto se ubica entre los niveles “alto” y “muy alto”. Solo una pequeña porción del norte provincial presenta un peligro moderado. La situación genera preocupación, especialmente tras los incendios que ya consumieron alrededor de 20.000 hectáreas en lo que va de enero.
Las zonas más comprometidas se concentran en el sudeste y sur de la provincia, con los municipios como Coronel Dorrego, Tres Arroyos, San Cayetano, Necochea, Lobería, Tandil, Ayacucho y Patagones que figuran con el semáforo en rojo. También aparecen con riesgo extremo Las Flores, General Belgrano y el Delta del Paraná, una región donde las quemas de pastizales son recurrentes.
Durante la última semana, dos incendios de gran magnitud afectaron más de 12.000 hectáreas, entre ellas unas 10.000 en los sectores de Valle Hermoso y La Cautiva, dentro del distrito de Coronel Dorrego. A estos focos se sumaron otros episodios en localidades como Marisol, Oriente, Sierra de la Ventana y Villarino.

Además, en las últimas horas se registró un incendio en las inmediaciones del Dique Paso Las Piedras, en el límite entre los partidos de Coronel Pringles y Tornquist, cerca de Bahía Blanca, una zona estratégica por su cercanía a fuentes de abastecimiento de agua.
Las autoridades explican que el riesgo extremo se presenta cuando se combinan temperaturas superiores a los 30 grados, humedad relativa por debajo del 30% y vientos de más de 30 kilómetros por hora. En ese contexto, los rastrojos de cosecha y las pasturas secas se convierten en un combustible altamente inflamable.
El índice que utilizan los organismos oficiales para evaluar el peligro es el Fire Weather Index (FWI), una herramienta desarrollada en Canadá y adoptada en la Argentina. Se calcula a partir de datos de temperatura, humedad, viento y precipitaciones acumuladas en las últimas 24 horas, y estima el comportamiento potencial del fuego en el momento más crítico del día.
Desde el SNMF y el SMN advirtieron que, bajo nivel extremo, cualquier foco puede volverse incontrolable en pocos minutos. Por ese motivo, recomendaron extremar las medidas de prevención y evitar cualquier actividad que implique el uso de fuego en espacios abiertos.

El panorama climático no muestra mejoras inmediatas. Los pronósticos indican que el riesgo podría desplazarse hacia el noreste de la provincia, acercándose al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y al Conurbano, lo que amplía la zona bajo amenaza.
Un escenario nacional de alta vulnerabilidad por los incendios
La alerta por incendios no se limita a la provincia de Buenos Aires. En distintas regiones del país, como la Patagonia, Cuyo y el norte argentino, se registran condiciones similares de sequedad y estrés hídrico, con grandes extensiones de vegetación susceptible de arder.
En zonas como Río Negro y Córdoba, las autoridades reforzaron las restricciones, prohibiendo cualquier tipo de quema en espacios públicos y privados, incluidos campings, senderos y áreas recreativas, salvo en lugares cerrados y controlados.
Los informes oficiales también advierten sobre déficits de precipitaciones en el noreste argentino y una marcada falta de lluvias en el noroeste patagónico, lo que incrementa la disponibilidad de combustibles secos.
Ante este escenario, los organismos de emergencia insisten en la importancia de la prevención, la denuncia temprana de focos ígneos y el seguimiento permanente de los partes meteorológicos y de riesgo emitidos por las autoridades.






