Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas (pyme) cerraron el año 2025 con una mejora acumulada del 2,5% a precios constantes en comparación con 2024, según el relevamiento elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). A pesar de ese resultado anual positivo, el desempeño estuvo atravesado por una dinámica irregular, con varios meses de caídas interanuales y un consumo cauteloso en el tramo final del año.
En detalle, durante noviembre las ventas minoristas retrocedieron 4,1% interanual y 9,1% en la comparación mensual, al tiempo que seis de los siete rubros relevados mostraron bajas, aunque el acumulado anual todavía sostenía una variación positiva. Esta combinación de retrocesos puntuales y repuntes parciales explicó el cierre levemente favorable del año.
El comportamiento del consumo reflejó un contexto de presión sobre los ingresos reales y persistencia inflacionaria. Los indicadores de CAME mostraron que la demanda de bienes durables y no esenciales se mantuvo contenida, con familias que ajustaron sus compras, priorizaron gastos básicos y buscaron ofertas para hacer rendir el presupuesto.
Diciembre presentó un escenario similar, ya que las ventas minoristas cayeron 5,2% interanual a precios constantes, aunque en la medición desestacionalizada frente a noviembre se observó un incremento del 5,2%. Las fiestas de fin de año y el cobro del aguinaldo aportaron liquidez, pero no alcanzaron para revertir la debilidad estructural del consumo.
El análisis sectorial confirmó que seis de los siete rubros finalizaron el año con resultados negativos. Las contracciones más pronunciadas se verificaron en Bazar y decoración (-15%), Perfumería (-9,8%) y Textil e indumentaria (-8,5%). En tanto que, la única excepción fue Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, que logró una leve suba del 0,8%.

En cuanto a la situación actual de los comercios, el 55% de los empresarios consultados describió un escenario de estabilidad interanual. En tanto, el 27,6% reportó un empeoramiento en sus condiciones, una cifra que, si bien es negativa, mostró una mejora de casi 10 puntos porcentuales frente al 37% registrado en noviembre.
Por otra parte, las expectativas hacia 2026 son mayormente positivas, de hecho, el 51,2% de los encuestados por CAME confía en un repunte de la actividad, mientras que el 43% espera que se mantenga sin cambios y apenas el 5,8% anticipa una evolución negativa.
Sin embargo, la inversión continúa frenada, ya que el 57,1% de los comerciantes consultados por CAME considera que el contexto no es apropiado para realizar desembolsos de capital, contra un 16% que lo ve oportuno y un 26,9% que no tomó una postura definida.
Desempeño de las ventas minoristas por rubro
Durante diciembre, el rubro Alimentos y bebidas registró una caída interanual del 5,3%. Si bien las fiestas y el aguinaldo generaron movimiento, el consumo se concentró en productos específicos de la canasta navideña. Los comerciantes valoraron la liquidez para saldar deudas, aunque advirtieron una fuerte presión sobre la rentabilidad por el aumento de los costos operativos y de reposición.

En Bazar y decoración, las ventas minoristas retrocedieron 15% interanual. La recesión obligó a recortar gastos en rubros no esenciales y, aunque hubo algo de dinamismo en regalería, no alcanzó para revertir la baja demanda. Las operaciones se apoyaron en el uso intensivo de tarjetas de crédito, descuentos en efectivo y financiación sin interés.
El sector Textil e indumentaria cayó 8,5% interanual. Las fiestas permitieron cubrir compromisos financieros, pero la falta de poder adquisitivo limitó la recuperación. Los comercios apelaron a promociones agresivas, creatividad en redes sociales y facilidades de pago para sostener las ventas.
En Farmacias, la baja fue del 0,5%. El mes estuvo marcado por una “temporada baja” sanitaria, con consumidores que compraron lo justo y necesario, priorizando segundas marcas y productos estacionales. Las promociones bancarias ayudaron a sostener la demanda, aunque los márgenes siguieron presionados.
Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción mostró una suba del 0,8%, impulsada por tareas de mantenimiento, pintura y arreglos menores antes del verano. El consumo fue atomizado, con tickets bajos y orientado a lo indispensable, mientras que las grandes obras continuaron paralizadas.
En Perfumería, las ventas cayeron 9,8%, pese a un fuerte repunte concentrado entre el 20 y el 24 de diciembre. El comercio electrónico se consolidó como canal clave para la búsqueda de precios y la compra de regalos, aunque el consumo reaccionó únicamente ante estímulos estacionales.






