Ambos trenes, que transportaban en conjunto a unas 480 personas, circulaban a más de 200 km por hora –una velocidad permitida para ese tramo– y los investigadores descartaron que haya habido un error humano.
De todas formas, la CIAF mantiene el análisis técnico abierto y no descarta ninguna hipótesis sobre las causas de la rotura del riel. Según señaló, resulta necesario un estudio más minucioso de la infraestructura y los materiales para determinar cómo se originó el desperfecto. Las autoridades buscan esclarecer si el problema surgió por falta de mantenimiento o por defectos en los sistemas de control.
El accidente sucedió cuando el tren Iryo, con trayecto Málaga-Madrid, perdió el rumbo y cruzó hacia la vía paralela. El impacto contra el Alvia, que viajaba desde Madrid hacia Huelva, dejó a ambos trenes fuera de las vías. Los bomberos realizaron maniobras delicadas para rescatar a los pasajeros que permanecían atrapados entre los hierros retorcidos.
La estatal ferroviaria Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) mantiene el corte total del servicio de alta velocidad entre Madrid y Andalucía por los daños estructurales. En paralelo, otro siniestro en la localidad de Gelida, Barcelona, donde murió un maquinista, reabrió el debate sobre la seguridad de los trenes en el país.
Las autoridades españolas pidieron cautela e insistieron en no sacar conclusiones definitivas hasta que finalicen todos los análisis técnicos y periciales correspondientes. La investigación se desarrolla de forma independiente y bajo protocolos estrictos para garantizar la transparencia de los resultados.






