El presidente Javier Milei publicó este domingo una extensa columna de opinión en la que profundizó su visión sobre el origen de la inflación en la Argentina y defendió una reforma integral de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA). El mandatario sostuvo que la entidad es responsable del deterioro del peso desde su creación en 1935 y aseguró que el país necesita un nuevo marco institucional para impedir que la política vuelva a financiar el gasto público con emisión monetaria.
A lo largo del texto, Milei insistió en que la inflación «es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario» y volvió a cuestionar el uso del Banco Central como herramienta para financiar al Estado. Incluso planteó que el debate de fondo es si el BCRA debería existir y, en caso de mantenerse, bajo qué reglas debería funcionar.
En una columna publicada en el diario Clarín, el Presidente repasó la evolución de la inflación argentina desde la creación del Banco Central, criticó la reforma de la Carta Orgánica de 2012 durante el kirchnerismo y cuestionó que la entidad haya tenido múltiples objetivos, como promover el empleo, el desarrollo económico o la equidad social, además de preservar la estabilidad monetaria.
«91 años de saqueo»: la definición de Milei sobre el BCRA
En uno de los pasajes más contundentes de su columna, Javier Milei aseguró que la reforma de la Carta Orgánica del BCRA busca «poner fin a 91 años de saqueo, expropiación, impunidad y decadencia». El Presidente atribuyó ese período a la utilización del BCRA como herramienta para financiar el gasto público mediante la emisión monetaria y sostuvo que esa práctica fue la principal causa de la inflación crónica que atravesó la Argentina desde la creación de la entidad en 1935.
Según Milei, el nuevo marco normativo, junto con las reglas de déficit cero, el mecanismo de «shutdown», una nueva ley de mercado de capitales y la desregulación del mercado de seguros, permitirá impedir que futuros gobiernos vuelvan a recurrir a la emisión para cubrir desequilibrios fiscales. En ese sentido, planteó que la reforma busca establecer límites institucionales permanentes para evitar que el Banco Central vuelva a ser utilizado con fines políticos y aseguró que ese cambio marcará el fin de «91 años de saqueo» y el inicio de una etapa de estabilidad monetaria.
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