El presidente Javier Milei realizará este viernes su primera incursión de campaña en la provincia de Buenos Aires y eligió Bahía Blanca como escenario para su desembarco electoral. La actividad se producirá lejos del conurbano bonaerense, donde el oficialismo enfrenta mayores niveles de rechazo, y tendrá como eje el entramado productivo, energético y portuario de la ciudad.
La elección de Bahía Blanca no parece casual. La ciudad y su complejo portuario ocupan un lugar estratégico dentro del esquema económico que impulsa el Gobierno nacional, particularmente por la presencia de grandes proyectos de inversión vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Milei llegará acompañado por Santilli, jefe de Gabinete y precandidato a gobernador bonaerense, en una actividad que combinará la agenda institucional con el inicio formal de la campaña libertaria en la provincia.
A diferencia de lo que ocurre en buena parte del conurbano, donde el Gobierno enfrenta un escenario político más adverso, Bahía Blanca aparece como un territorio en el que el discurso de las grandes inversiones, la energía y las exportaciones puede encontrar un escenario más favorable.
La ciudad, además, tiene una particularidad política: está gobernada por el intendente peronista Federico Susbielles. Sin embargo, el vínculo entre Bahía Blanca y el Gobierno nacional excede las diferencias partidarias debido al peso estratégico que tienen sus instalaciones portuarias y las inversiones proyectadas en la región.
El RIGI como eje de la visita
Uno de los principales atractivos para el Gobierno nacional está relacionado con los proyectos que se desarrollan o proyectan en el área de Bahía Blanca y que cumplen con los requisitos establecidos por el RIGI.
Entre las empresas vinculadas a estos proyectos aparecen Fértil Pampa, de Pampa Energía, además de Mega y TGS, compañías con una fuerte presencia en el complejo energético y productivo de la ciudad.
El régimen impulsado por Milei busca atraer grandes inversiones mediante un esquema de beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios. Para el Gobierno, el objetivo es convertir a la Argentina en un destino competitivo para proyectos de gran escala, especialmente en sectores como energía, minería, agroindustria e infraestructura.
Bahía Blanca ocupa un lugar privilegiado en esa estrategia por su infraestructura portuaria, su polo petroquímico, su disponibilidad energética y su conexión con las principales zonas productivas del país.
La apuesta oficial apunta, en buena medida, a que esas inversiones se traduzcan en un incremento de las exportaciones y en la generación de divisas.
Una economía con fuerte perfil extractivo
La visita presidencial también vuelve a poner en discusión el perfil del modelo económico impulsado por Milei.
La estrategia oficial tiene entre sus principales pilares la explotación y exportación de recursos naturales y materias primas, con especial énfasis en los sectores energético, minero, agropecuario y de hidrocarburos.
En ese esquema, Bahía Blanca aparece como una pieza clave: no solamente por los recursos que se producen en la región, sino también por su capacidad para sacar esa producción al mundo a través del puerto.
La contracara del modelo se observa con mayor intensidad en los grandes centros urbanos y en sectores vinculados al mercado interno. En particular, el conurbano bonaerense concentra una parte importante de las pequeñas y medianas empresas y de los comercios que dependen del consumo interno, sectores que vienen atravesando un escenario complejo.
Según un informe citado por Ámbito, durante el primer semestre de 2026 se destruyeron casi 8.800 empresas. El dato refleja parte del impacto que la actual política económica tiene sobre el entramado empresario.
Bahía Blanca, entre la inversión y las demandas locales
La llegada de Milei también tendrá una lectura local. Para el Gobierno nacional, Bahía Blanca representa una vidriera de las inversiones que pretende atraer hacia el país. Para la ciudad, en cambio, el desafío pasa por determinar cuánto de esos grandes proyectos se traduce efectivamente en empleo, desarrollo local y fortalecimiento de las empresas de la región.
La discusión no se limita al volumen de las inversiones anunciadas, sino también a su impacto sobre el entramado productivo bahiense.
Mientras el Gobierno apuesta a los grandes proyectos vinculados con la energía y las exportaciones, sectores empresarios y productivos siguen reclamando condiciones que permitan sostener la actividad de las pequeñas y medianas empresas y el consumo interno.
Por el momento, no se dieron a conocer oficialmente todos los detalles de la agenda presidencial. Se espera que la recorrida incluya instalaciones de empresas que anunciaron inversiones vinculadas al RIGI y que tienen proyectos relacionados con el complejo portuario de Bahía Blanca.
Así, la ciudad se convertirá este viernes en el primer escenario bonaerense elegido por Milei para comenzar a mostrar su proyecto electoral. Una elección que, además de política, tiene un fuerte contenido económico: el Presidente llega a una ciudad que ocupa un lugar central en la Argentina que su Gobierno pretende construir alrededor de las grandes inversiones, la energía y las exportaciones.






