El número de empresas en situación irregular llegó a 57.045 durante 2026, según un informe de Fidelitas. La cifra representa casi el 12% de las aproximadamente 480.000 empresas activas y marca un aumento interanual del 56,5%.
Entre enero y julio, además, la cantidad de compañias en mora creció 18,7%, en un escenario marcado por mayores dificultades de acceso de crédito y una cadena de pagos bajo presión.
El deterioro también se reflejó en el Índice de Riesgo Crediticio, uno de los componentes del Sistema de Evaluación de Riesgo Financiero (SERF). El indicador cayó hasta los 17,8 puntos.
El indicador que encendió la alerta
El Índice SERF se ubicó en 38,3 puntos en agosto, 6,9 puntos por debajo del registro de julio, cuando había alcanzado los 45,2 puntos.
Con este resultado, el indicador pasó de la categoría «Señales Mixtas» a «Riesgo Elevado». Desde Fidelitas señalaron que la estabilización de algunas variables macroeconómicas todavía no se traduce en una mejora generalizada de las condiciones para las empresas.
La morosidad se concentra principalmente en Servicios y Comercio, que reúnen el 71,9% del total. En términos interanuales, los mayores incrementos se registraron en Comercio, con 78%; Manufactura, con 76,3%; y Agropecuario, con 65,6%.
La industria también perdió terreno
La situación empresarial se da en paralelo con una contracción de la actividad industrial. La producción manufacturera cayó 4,9% interanual en julio y acumuló una baja del 2,6% durante los primeros siete meses del año.
Además, la actividad retrocedió 5% frente a junio, una vez descontados los factores estacionales. De las 16 divisiones manufactureras relevadas, 12 registraron caídas interanuales.
Entre los mayores retrocesos se encontraron maquinaria y equipo, con una baja del 26,7%; otros equipos, aparatos e instrumentos, con 31,4%; y prendas de vestir, cuero y calzado, con 15,9%.
Dentro de maquinaria y equipo, la producción de maquinaria agropecuaria se desplomó 46,6%, mientras que los aparatos de uso doméstico retrocedieron 20,9%.
Cheques rechazados y presión sobre la cadena de pagos
Otro de los indicadores que refleja las dificultades empresariales es el volumen de cheques rechazados, que se mantiene en torno a 80.000 por mes.
Durante los primeros ocho meses de 2026, la cantidad acumulada de rechazos ya alcanzó un volumen equivalente al registrado durante todo 2025.
La combinación de mora, cheques rechazados y dificultades para acceder al financiamiento puede trasladar la presión entre empresas. Cuando una compañía demora sus pagos, sus proveedores pueden enfrentar problemas de liquidez y trasladar a su vez esas dificultades a otras partes de la cadena.
El costo del financiamiento condiciona la recuperación
Fidelitas también puso el foco en la diferencia entre las tasas de crédito y las de los depósitos. En agosto, la tasa efectiva anual de los préstamos personales con capitalización mensual llegó al 88,86%, frente al 23,40% de los depósitos, una diferencia de 65,46 puntos porcentuales.
Para las empresas, el impacto se concentra especialmente en el capital de trabajo. Cuando una compañía demora en cobrar, debe sostener durante más tiempo gastos como mercadería, salarios e impuestos.

En ese escenario, un aumento de las ventas no necesariamente se traduce en una mejora inmediata de la caja si los fondos quedan inmovilizados en cuentas por cobrar o en stocks.
Qué escenario enfrentan las empresas
El SERF también incorporó señales positivas. La inflación de agosto fue del 1,7% y el comercio exterior mostró un desempeño favorable. Sin embargo, el informe sostiene que estos factores todavía no compensan la debilidad del mercado interno y las dificultades vinculadas al crédito.
El Índice de Actividad del SERF se ubicó en 54,2 puntos. El EMAE de junio había mostrado un crecimiento interanual del 2,7%, aunque su tendencia-ciclo permaneció prácticamente estable.
Desde Fidelitas señalaron que el escenario combina estabilización con ausencia de una recuperación generalizada y plantearon que las empresas deberán prestar especial atención a la liquidez, las cobranzas y el riesgo comercial.






