Los geólogos e investigadores que monitorean la Patagonia encendieron las alarmas ante la posibilidad de un desborde violento de lagos glaciares, un fenómeno extremo conocido como GLOF por sus siglas en inglés. El escenario bajo observación se localiza en la cuenca de la Laguna Torre, a unos 10 kilómetros de El Chaltén, donde la ladera norte del cerro Solo muestra signos de inestabilidad acelerada. De ocurrir un desprendimiento de rocas sobre el espejo de agua, se generaría una ola gigante capaz de romper la contención natural y liberar un aluvión de agua, lodo y sedimentos que bajaría directo por el valle del río Fitz Roy hacia la villa turística.
La investigadora Mariana Correas González, integrante del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA-CONICET), detalló la dinámica del peligro: “Al perder ese sostén, las laderas pueden volverse inestables y producir avalanchas de gran volumen. En el caso del cerro Solo, ese material podría caer hacia la Laguna Torre, un sitio transitado a diario por visitantes que recorren los senderos del Parque Nacional Los Glaciares”. Según la experta, el riesgo no es una hipótesis lejana, sino una realidad palpable porque “hay varios indicios de inestabilidad del Cerro Solo. Hay fotos que van mostrando cómo va cediendo un costado de la ladera. Y eso puede provocar una inundación en el Chaltén”.
Menos de una hora para reaccionar
Los cálculos de los geólogos que asesoran al municipio estiman que, ante un eventual colapso, el flujo de agua y detritos tardaría entre 45 minutos y una hora en impactar contra el ejido urbano. El geólogo Diego Winocur, parte del equipo que estudia la zona, describió el mecanismo ante los concejales locales: “Hay parte de una ladera que se está moviendo lentamente, que proviene del glaciar que está en las cabeceras, y esa ladera desemboca directamente en un lago. Y si eso se cae abruptamente, ese lago puede desbordarse”.
La preocupación se incrementó tras revelarse que la grieta detectada en la ladera del cerro Solo se desplazó durante el último año tanto como en los siete años anteriores combinados. Además, el monitoreo actual presenta fallas geográficas importantes. Daniela Schmidt, geóloga del Instituto de Estudios Andinos Don Pablo Groeber de la UBA, advirtió que el control depende de imágenes satelitales que se reciben cada tres o cuatro días, lo que impide una vigilancia en tiempo real. Para la especialista, el desfasaje temporal es crítico: “Nos enteraríamos después de que sucedió”.
El reclamo de la comunidad y las medidas de prevención
Ante la gravedad de los informes técnicos, el Concejo Deliberante de El Chaltén emitió una resolución para exigir a las autoridades provinciales y municipales la puesta en marcha de un plan de contingencia que defina vías de escape, alarmas sonoras y puntos de encuentro seguros. La concejal Elizabeth Romanelli apuntó contra la lentitud del Estado para dar respuestas operativas y explicó que “Parques Nacionales está muy involucrado en el tema, junto con la Asociación de Amigos del Parque, en colocar unos sensores de alerta temprana para que nos den una posibilidad de 45 minutos a una hora de tiempo”. La legisladora local remarcó la urgencia de la situación: “Estamos ahora pidiéndole a la provincia y al municipio que empiecen con estos protocolos de evacuación, que es lo que nos estaría faltando”.
Por su parte, Correas González insistió en que la comunidad debe aprender a convivir con esta amenaza activa, de la misma forma en que otras regiones conviven con la actividad sísmica. La glacióloga enfatizó la necesidad de una preparación colectiva y asimilada por los habitantes:
“Acá es lo mismo. Esto es un riesgo latente”.
Para la científica, un plan de contingencia eficaz debe sostenerse sobre cuatro pilares fundamentales: el monitoreo constante con sensores de nivel de agua, la instalación de cámaras de transmisión directa, la asignación clara de roles institucionales para suspender servicios y clases al sonar la alarma, y una campaña de difusión masiva para que cada familia sepa hacia dónde correr. Con la temporada de verano en el horizonte y la llegada masiva de turistas a los senderos del Parque Nacional, los expertos coinciden en que el tiempo para diseñar y ensayar la evacuación se agota.
Fuente: Infobae






