El proyecto, que por ahora se encuentra en etapa experimental, logró una rápida aceptación en el mercado local. La venta comenzó el sábado pasado y para el lunes ya no quedaba mercadería disponible. “Se habían faenado cuatro animales, ocho medias reses, y fue todo un éxito. Hay clientes que compraron una vez y volvieron”, destacó Gimena.
Según detalló Gimena, la carne de burro presenta características similares a la vacuna, tanto en su sabor como en los cortes. “Es una media res de 60 kilos, con todos los mismos cortes: nalga, cuadrada, asado con hueso, aguja. El sabor y el gusto es muy similar”, sostuvo. Además, destacó que se trata de una carne tierna y con bajo contenido graso.
La producción, sin embargo, tiene tiempos más largos que otras alternativas: “Lleva más de dos años tener un animal para vender”, advirtieron, lo que podría impactar en el precio final a futuro.





