El presidente Javier Milei recibió este viernes en Casa Rosada al subsecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau, en medio de las diferencias con Washington por la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que propone sanciones contra las compañías que exploten recursos naturales en Malvinas sin autorización argentina y que podría afectar intereses de empresas estadounidenses.
Del encuentro, también participaron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el canciller Pablo Quirno; y el embajador argentino en Washington, Alec Oxenford. Por la delegación norteamericana estuvieron el embajador Peter Lamelas, el secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, y la asesora principal para ese mismo área, Viviana Bovo.
Luego de que Milei anunciara por cadena nacional el envío del proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional al Congreso de la Nación envalentonado por el respaldo de Trump, la Casa Blanca ahora dio marcha atrás, dejó en offside al gobierno libertario que ya le puso paños fríos a la iniciativa para no contrariar a la Casa Blanca.
Aunque en Casa Rosada descartan que la diferencias que surgieron en las últimas semanas comprometan la relación bilateral, los planteos del gobierno de Trump impactan sobre dos frentes sensibles para la diplomacia argentina, la defensa de los recursos naturales en el Atlántico Sur y los ámbitos internacionales en los que el país sostiene su reclamo de soberanía.
La visita del funcionario estadounidense se produce después de que reconociera públicamente la preocupación de Washington por las consecuencias que podría tener, de aprobarse, la ley de Defensa de la Soberanía Nacional sobre compañías de ese país vinculadas con actividades hidrocarburíferas en Malvinas.
El proyecto impulsado por Milei al calor del impacto de la bandera que los jugadores de la selección de fútbol mostraron tras el partido con Inglaterra en el Mundialo 2026, apunta a reforzar las herramientas legales para actuar contra quienes participen en la explotación de recursos que Argentina considera ilegítima en Malvinas.
Otra controversia de los últimos días surgió a partir de la iniciativa estadounidense para eliminar el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, el órgano en el que Argentina sostiene buena parte de su reclamo internacional por las Islas Malvinas. La administración libertaria se abstuvo en la votación y ratificó que considera conveniente mantener ese espacio, pese a la postura de Washington. Desde el Gobierno argumentan que la eventual desaparición del comité no modifica los fundamentos jurídicos de la reivindicación argentina. Sin embargo, su continuidad tiene un valor diplomático concreto, porque ofrece un ámbito multilateral en el que la Argentina puede insistir en la necesidad de reanudar las negociaciones con el Reino Unido.








