entre 18 y 29 años vive en condiciones de vulnerabilidad, al no poder cubrir las necesidades básicas.
Según detallaron los investigadores, un segmento denominado “triple ni”, que comprende un tercio de la población juvenil vulnerable no estudia, no trabaja y, como dato más alarmante, dejó de buscar empleo, por la falta de expectativas de un futuro mejor.
“Si bien se trata de un segmento minoritario dentro de los jóvenes, estamos frente a una franja social alejada de toda red de pertenencia, reconocimiento e integración social, es un sector que se encuentra en una situación crítica”, advirtió el investigador, Juan Cruz Esquivel.
Dentro del grupo de desempleados, que alcanza el 30,6%, la búsqueda activa de trabajo se registra en apenas 4 de cada 10 casos. “Esta falta de búsqueda activa agrava el núcleo de exclusión, que implica una ruptura de los vínculos tradicionales de integración”, amplió Esquivel.

En tanto, el 70% de los jóvenes restantes, que tienen algún tipo de ocupación laboral, tienen empleos con una alta tasa de informalidad y precariedad, siendo las actividades principales el comercio, la construcción y las tareas de cuidado.
Como consecuencia de la precariedad, el 78% de los encuestados carece de cobertura de salud privada o por obra social. En ese sentido, la gran mayoría debe recurrir al hospital público o a centros de salud barriales.
En paralelo, el informe indica que 6 de cada 10 jóvenes en situación de vulnerabilidad no completaron el colegio secundario. Solo el 32,8% tiene título de nivel medio y el 6,7% cursó estudios terciarios o universitarios.
En ese sentido, Esquivel expresó que el abandono escolar temprano marca trayectorias laborales de precariedad que son difíciles de revertir. No obstante, el 87,5% de los jóvenes s reconoce que estudiar les permitiría mejorar su calidad de vida.
Así, el sondeo de la casa de altos estudios subraya que las aspiraciones de progreso persisten entre los jóvenes argentinos, aunque las oportunidades para concretarlas se debilitaron significativamente.
“Existe una brecha creciente entre lo que los jóvenes imaginan para sus vidas y los recursos disponibles, para los próximos cinco años, conseguir un trabajo o mejorar el actual es la meta principal, pero ven cada día más difícil su futuro”, cerró Esquivel.
Vale precisar que, el relevamiento llevado a cabo entre diciembre de 2025 y enero de 2026, fue realizado por un equipo del Ciclo Básico Común (CBC) en el marco del Proyecto de Investigación y Desarrollo en Áreas Estratégicas (PIDAE-UBA).
A partir de un total de 1.002 encuestas presenciales, los investigadores informaron que la problemática se extiende en todo el territorio nacional y que un 73% de los afectados reside fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).






