El gobierno de Axel Kicillof retomó este viernes las negociaciones paritarias con los gremios docentes y estatales bonaerenses y presentó una oferta salarial del 6% en dos tramos para los trabajadores de la administración pública, luego de casi un mes sin aumentos y en medio de una creciente tensión sindical por la pérdida del poder adquisitivo.
Según trascendidos periodísticos, la propuesta del Ejecutivo provincial contempla un incremento del 3% para octubre y otro 3% para noviembre, que ahora deberán evaluar los representantes sindicales antes de definir si aceptan o rechazan el ofrecimiento. La audiencia se desarrolló de manera virtual y, por el momento, los gremios estatales no adelantaron una postura definitiva sobre los porcentajes.
En rigor, la oferta del gobierno de Kicillof superó las expectativas iniciales de los sindicatos, debido a que durante las conversaciones informales previas había trascendido la posibilidad de un aumento del 1,5% para octubre y otro 1,5% para noviembre. De esta manera, la administración bonaerense duplicó los porcentajes que circulaban antes del encuentro, aunque todavía resta conocer si la propuesta resulta suficiente para alcanzar un acuerdo.
La negociación se reanudó después de que las autoridades provinciales y los gremios mantuvieran una primera reunión a fines del mes de septiembre, en la que el Ejecutivo no presentó una oferta salarial concreta. Desde entonces, las organizaciones sindicales intensificaron sus reclamos para evitar que octubre transcurra sin una nueva actualización de los ingresos, luego de que el último acuerdo estableciera un incremento del 7% en dos tramos, con un 5% en julio y un 2% en agosto.
Con ese telón de fondo, el calendario de liquidación de los salarios de octubre aparece como uno de los principales condicionantes para la implementación del aumento, debido a que los plazos administrativos para incorporar modificaciones en los próximos haberes están próximos a vencer. Por este motivo, los gremios esperan conocer cómo instrumentará la Provincia la eventual recomposición, en caso de que las organizaciones sindicales acepten el ofrecimiento.

Precisamente, el secretario general de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), Claudio Arévalo, advirtió en declaraciones a un medio provincial que los estatales bonaerenses acumulan una pérdida del poder adquisitivo superior al 30% y reclamó un aumento salarial urgente. “Nosotros necesitamos una recomposición salarial que saque de la indigencia a todos los trabajadores del Estado provincial. Un aumento que supere los dos dígitos”, sostuvo el dirigente.
La reanudación de las paritarias bonaerenses también llega después de una serie de medidas de fuerza que profundizaron las diferencias entre la conducción provincial y distintos sectores sindicales. Entre ellas, se destacan los últimos paros docentes por reclamos salariales, condiciones laborales y situaciones de violencia en las escuelas, así como la movilización que ATE encabezó el pasado 7 de octubre hacia la Legislatura para exigir pases a planta permanente y mejoras en las condiciones de contratación.
Por su parte, la gestión de Axel Kicillof afronta la negociación en un escenario de restricciones presupuestarias, que las autoridades atribuyen a la caída de la recaudación y al recorte de las transferencias de fondos por parte del gobierno de Javier Milei. La administración bonaerense ya había expuesto estas dificultades durante las audiencias de septiembre pasado, cuando justificó la falta de una propuesta salarial por las limitaciones financieras que atraviesan las arcas provinciales.
Los reclamos de docentes y estatales bonaerenses que complican a Kicillof
La reapertura de las paritarias con los estatales bonaerenses encuentra al gobierno de Kicillof en un escenario de creciente conflictividad con los sindicatos, que durante los últimos meses intensificaron sus protestas tras varios años de relativa estabilidad en el vínculo con la administración provincial. Los reclamos abarcan desde la recomposición salarial hasta los pases a planta permanente y las mejoras en las condiciones laborales de los trabajadores públicos.

Uno de los principales focos de tensión surgió en el sector educativo, donde la FEB impulsó medidas de fuerza ante los episodios de violencia contra docentes, la pérdida del poder adquisitivo y las deficiencias en las condiciones de trabajo. A este escenario se sumó la participación de SUTEBA, FEB, UDOCBA y AMET en la jornada de protesta de este jueves, en coincidencia con la Marcha Federal Educativa, que también incluyó cuestionamientos al ajuste del Gobierno nacional y al desfinanciamiento de la educación pública.
En paralelo, ATE profundizó sus reclamos hacia el Estado provincial con una movilización al Palacio Legislativo, donde exigió que el Presupuesto 2027 contemple los recursos necesarios para avanzar con los pases a planta permanente, las recategorizaciones y la estabilidad laboral de los estatales bonaerenses. El sindicato que conduce Claudio Arévalo también reclama una recomposición salarial que permita recuperar los ingresos de los sectores más postergados de la administración pública.
Por último, a estos conflictos se suma también la presión de la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses (FESIMUBO), que conduce Hernán Doval, por la falta de convocatoria al Consejo del Empleo Municipal, previsto en la Ley 14.656. La organización ya encabezó cortes de ruta en los distritos de Cañuelas y Tigre para denunciar los bajos salarios de los trabajadores municipales y exigir la intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense, a cargo de Walter Correa, en una disputa que amplía los frentes sindicales abiertos para el Gobernador.






